La tórtola y el merecimiento

Un día cualquiera mientras descansaba después de mis terapias, me llamo la atención una tórtola que paseaba por el jardín, este pequeño pájaro caminaba mirando al piso buscando, hurgando.
Por un momento pensé que había restos de comida, piedras o semillas; pero no, con su pico cogía una rama, la pesaba y la media, si no era de su agrado la arrojaba, durante mucho tiempo hizo este mismo movimiento una y otra vez, con una paciencia única; sus intentos fueron múltiples y ¡nunca de rindió!.
Por fin encontró las precisas, las perfectas, las que se acomodaban a sus necesidades y a las del nido que estaba creando y se las llevó.
Grandioso aprendizaje.
¿Qué pasaría si nos tomarnos el tiempo necesario para pesar y medir lo que queremos, para poder elegir lo mejor y llevarnos de la vida lo que realmente merecemos?
¿Qué falta para construir una realidad que acune nuestra vida de manera maravillosa y amorosa como ese nido con ramas perfectas? ¿Verdad?
Date el permiso de elegir lo mejor para ti, no te canses no elijas lo más barato, lo pesado y lo feo.
Estamos en este planeta para mejorarnos cada día y para crear espacios donde podamos sentirnos felices.

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